Genética
La genética es el
estudio de la herencia, el proceso en el cual un padre le transmite ciertos genes a sus hijos. La apariencia de una persona
(estatura, color del cabello, de piel y de los ojos) está determinada por los
genes. Otras características afectadas por la herencia son:
- Probabilidad de contraer ciertas
enfermedades
- Capacidades mentales
- Talentos naturales
Un rasgo anormal
(anomalía) que se transmite de padres a hijos (heredado) puede:
- No tener ningún efecto en la salud ni en
el bienestar de la persona (por ejemplo, el rasgo podría simplemente ser
un mechón de cabello blanco o el lóbulo de la oreja más largo de lo
normal).
- Tener sólo un efecto menor (por ejemplo, daltonismo).
- Tener un mayor efecto en la calidad o
duración de la vida.
Para la mayoría de los
trastornos genéticos, se recomienda asesoría genética. Es posible que muchas parejas también
quieran buscar diagnóstico prenatal si uno de ellos tiene un trastorno
genético.
Los seres humanos tienen células con 46 cromosomas: dos cromosomas que determinan su sexo (cromosomas
X y Y) y 22 pares de cromosomas no sexuales (autosómicos). Los hombres tienen
"46, XY" y la mujeres "46, XX". Los cromosomas se componen
de hebras de información genética, llamadas ADN. Cada cromosoma contiene
secciones de ADN llamadas genes, los cuales transportan la información
necesaria para que su cuerpo produzca ciertas proteínas.
Cada par de cromosomas autosómicos contiene un cromosoma
de la madre y uno del padre. Cada cromosoma en un par porta básicamente la
misma información, es decir, cada par tiene los mismos genes. Algunas veces,
hay ligeras variaciones de estos genes. Estas variaciones se presentan en menos
del 1% de la secuencia de ADN. Los genes que tienen estas variaciones se
denominan alelos.
Algunas de estas variaciones pueden provocar un gen que
es anormal. Un gen anormal puede conducir a una proteína anormal o a una
cantidad anormal de una proteína normal. En un par de cromosomas autosómicos,
hay dos copias de cada gen, uno de cada padre. Si uno de estos genes es
anormal, el otro puede producir suficiente proteína para que no se desarrolle
ninguna enfermedad. Cuando esto sucede, el gen anormal se denomina recesivo y
el otro gen en el par se denomina dominante. Se dice que los genes recesivos se
heredan en un patrón autosómico recesivo.
Sin embargo, si únicamente se necesita un gen anormal
para producir la enfermedad, esto lleva a que se presente un trastorno
hereditario dominante. En el caso de un trastorno dominante, si un gen anormal
se hereda del padre o de la madre, el niño probablemente manifestará la
enfermedad.
A una persona con un gen anormal se la denomina
heterocigoto para ese gen. Si un niño recibe un gen anormal para enfermedad
recesiva de ambos padres, manifestará la enfermedad y será homocigoto para ese
gen.
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